MOTIVACIONES, DESMOTIVADORES Y DIFERENCIAS INDIVIDUALES.

MOTIVACIONES, DESMOTIVADORES Y DIFERENCIAS INDIVIDUALES.

Dentro de cada grupo grande de personas, en nuestro caso en un club de atletismo, las motivaciones, los elementos desmotivadores y las diferencias individuales entre sus miembros son tan numerosas que no prestar atención a ellas, y entenderlas, puede llevar a la pérdida de cohesión, satisfacción  y adherencia a los entrenamientos.

Inicialmente, la fuerza con la que surge un grupo de atletismo, el nivel de motivación, de implicación y tolerancia a la frustración es tan alto que todo rueda, todo marcha. Pero cuando un grupo madura y  permanece en el tiempo sale a flote la importancia de la individualidad y sus diferencias tanto  en el conjunto de atletas como en el cuerpo técnico.

Todo ello conlleva un compromiso común, una implicación común, pese a que la responsabilidad para la vigilancia de ciertos elementos, evidentemente, no se reparta por igual según el rol en la estructura deportiva.

Directiva, entrenadores y corredores no dejan de ser personas que cuentan con una serie de habilidades sociales,  unos conocimientos  y una aptitud física que conviven  e interaccionan y que a veces se muestran y otras no.

Por lo tanto,  una vez entendido este punto, el feedback inmediato, la charla “in-situ” entre compañeros ( atletas-atletas, atletas-monitores, monitores-atletas, monitores-monitores),  mientras que no creemos una figura que en cada entreno observe las diferentes dinámicas,  es lo mejor que podemos hacer para construir y no llevarnos algún día una mala experiencia a casa.

No es lo mismo la persona que llega al club por motivos  de salud,  por ocio, porque le arrastró un amigo o quiere agrandar su red social con gente sana, por querer aprender más de un deporte que le apasiona o  por mejorar marca. Y tampoco la reacción de las personas es la misma ante una forma de comunicar (apelando a la épica o la superación vs al refuerzo de la constancia o el premio a las cervezas de después), o  ante  una carga de entrenamientos, una disciplina, unos ritmos. Y tampoco son las mismas las  aptitudes de la gente dependiendo del tipo de ejercicios que toquen, más explosivos, más de resistencia, más de intervalos o de esfuerzo continuo con la tolerancia al sufrimiento,  estado de forma, anatomía, limitaciones físicas… Y a veces lo perdemos como perspectiva.

Os pongo un ejemplo, mi ejemplo. Yo corro en el grupo A y grupo federado. Llegué al club  por amistad. Me mantengo en el mundo del atletismo por las ganas de mejorar,  la implicación con el grupo y ser útil, ya que lo integro como filosofía de vida. Indivisiblemente también por salud y bienestar, cuando me comparo con “lo normal” para la gente de mi edad.  De vez en cuando subir al pódium o mejorar marca me hace sentir en la cima del mundo. Mis limitaciones físicas comprenden una motricidad, un equilibrio  y una coordinación condicionada por  lesiones cerebrales causadas por una operación tras un derrame cerebral en la infancia. También tengo un metabolismo elevadísimo que me hace desfondarme sino tengo cuidado, un nivel basal de pulsaciones que cuesta mucho subir y dar a veces el 100%,  un bloqueo anatómico para algunos movimientos de la cadera…y un sentido del humor bastante absurdo. Mis condicionantes laborales, un trabajo con rotaciones horarias, hacen que tenga que entrenar o competir con menos horas de descanso o que no pueda planificarme las competiciones.

Por lo tanto, excesivas correcciones en la técnica de carrera, en los ritmos de una competición,  el tener que decidir un viaje de club en unas fechas, o en la inclusión o no en un equipo u otro en una prueba federada en las que optamos a medalla, pueden no hacerme sentir muy cómodo y frustrado puntualmente.

Lo saludable, en mi caso, es asegurarme de que me llevo una sonrisa a casa, evitar discordancias entre mi realidad y  la del club, asegurarme de  que Víctor, Fernando y Rubén conocen la situación, como responsables o entrenadores del grupo federado;  o  Pablo, David, Quique o Iru,  cuando entreno en el contexto del grupo A.

Lo menos saludable sería callarme, o evitar a un determinado monitor, o evitar acudir a un tipo concreto de entrenamientos o cambiar  a un grupo que por nivel no me corresponde, o  incluso de sede.

No hay nada más bonito para Club Corredores como institución, hablando del sentimiento de pertenencia y trabajo bien hecho, el poder encontrarnos de forma espontánea como esta  pasada semana, un artículo de nuestro socio José Noblejas del cual aporto un extracto:

“…Club de Corredores, tiene a todo el mundo en cuenta, les saca en sus redes independientemente de sus marcas o sus podios, prestan atención a todos sin importar el nivel que tengan, todos cuentan, desde el que llega primero hasta el que llega el último, todos se sienten parte de algo. Esta experiencia es 360, sienten que cuentan en el entrenamiento, en el estiramiento, en las carreras, en los viajes que el club organiza, en los eventos corporativos, en redes…en cualquier sitio se sienten queridos. Yo no he visto a NADIE que tenga un trato especial por hacer podios, no tiene más atención ni tiene más derechos. Esta gente lo hace tan bien que sus socios salen a correr con la camiseta azul por su barrio, recomiendan el club a sus amigos, interactúan con el club en redes sociales…”

Por la parte que me toca, como psicólogo de la actividad física y del deporte, y ser alguien visible en el día a día en el club,  estoy a vuestra disposición para mejorar, resolver o trasladar cualquier cosa que necesitéis, con naturalidad, distendidamente y de forma confidencial.

CLUB CORREDORES MEJORA POR TI Y CONTIGO.

By Nemo.

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