Salida: ¿irresponsables mal educados, globeros o ignorantes?

Salida: ¿irresponsables mal educados, globeros o ignorantes?

Volvemos a tocar desde este blog otro asunto espinoso, por si no tuvimos suficiente con el  post acerca de correr sin dorsal y la polémica que generó. Este se adentra en el  asombroso fenómeno  de la colocación irrespetuosa e irresponsable en la salida y sus consecuencias.

Este hecho, que a priori suena a anecdótico e incluso gracioso (por lo esperpéntico de la situación y sus protagonistas en muchas ocasiones), tiene un componente educativo y cultural muy grande, y por otro lado, otro componente que no es más que la falta de formación e información del corredor novato.

Últimamente, y sobre todo en carreras populares, o en las que conviven el corredor popular y federado, está aumentando significativamente este tipo de escenas. En un primer barrido rápido podríamos retratarlo así:

    Momento1:  No eres un profesional, pero te gusta calentar bien, trotas, haces unos progresivos, levantas la mirada y ves una marabunta, para tu sorpresa, ya colocada en la línea de salida a falta de más de 15 minutos de la prueba.

      Momento 2: Piensas primeramente  que se van a quedar fríos, o lo más probable, que no habrán calentado (lo que ya les expone a lesión y una peor marca). En segundo lugar un flash  invade tu pensamiento y  empieza a inquietarte…” ¿y si no me dejan pasar?”  Y así es, te acercas desde detrás del arco de salida hacia delante, y tras el bofetón de olor a humanidad, incomprensible a estas alturas del evento, notas una actitud hostil: codazos, gritos, insultos...

      Momento 3: Cambias de estrategia e intentas acceder al lugar que crees que te corresponde, desde delante de la línea de salida, y vuelve a pasarte lo mismo, empujones, codazos, gritos, malos modos… que te hacen entender que no eres bien recibido ahí.

      Momento 4: Te enfadas, analizas la procedencia de las voces y ves a un muestrario variopinto de personas que no debieran estar en primera línea cohabitando con los pro: individuos abrigados con más capas que una cebolla y vistosa riñonera con poco aspecto de velocidad, corredores con una considerable obesidad y respiración entrecortada, personas de avanzada edad con ropa de algodón y zapatillas de estreno, niños con dorsal colocado en la espalda, grupos de amigos de camiseta graciosa corporativa…

     Momento 5: Estupefacto, buscas un hueco en un lateral y te metes finalmente donde puedes, preparas tu pulsómetro  y vuelves a observar a tus socios de encajonamiento. Codo con codo te encuentras con tu vecino, que sabes que raramente baja de una hora, a un compañero de trabajo que nunca ha hecho un 10k; y escuchas a otros dos comentando que si no pueden terminarla corriendo lo harán andando, que “lo importante es participar”…

      Momento 6: Una sensación de claustrofobia se apodera de ti, quieres avanzar o salir del cajón, pero quitan la cinta que separa a los de delante y te ves arrastrado por la marea de impaciencias sin capacidad apenas de respirar.

       Momento 7: Tras el pistoletazo de salida nada se mueve, a los 5 segundos andas, a los 10 trotas y a los 15 sorteas varias caídas. A los 25 empujas al personal que se te sobreviene y al minuto evitas, trastabillado, irte al suelo por alguien que te ha pisado.

      Momento 8: Directamente optas por subirte a  una acera e ir adelantando.

      Momento 9: Kilómetro 5  y sigues atrapando a gente que fácilmente va 1min/km más lento que tú, y que por si fuera poco te recrimina haberles pasado por el interior “recortando”.

      Momento 10: Llegas a meta y no mejoras marca por 10 segundos y te prometes no volver a correr más esa prueba tan mal organizada (con la boca pequeña).

 Este tipo de situaciones, en países con más tradición atlética no pasa, la gente respeta su lugar (que rara vez se valla, solo se señala)  y acceden a él muy poco antes de la salida prevista.

Pero no nos engañemos, en otros aspectos no atléticos también pasa: con el coche (en los accesos y salidas colapsadas con  las colas para colarse a la cola de los que se cuelan al carril derecho),  en la fila de pagar de los supermercados, en las aperturas de puertas del metro…

Al fin y al cabo no es más que la falta de empatía y respeto por el prójimo.  Precisamente cualidades muy alejadas al trasfondo real de nuestro deporte.

Desde Club Corredores  queremos que sepas que  una mala colocación, aparte de obstaculizar, y estropear el tiempo de otro compañero, puede provocarte  una caída al ser arrollado, y con ello la posibilidad de  más contusiones al ser  pisoteado o aplastado por la caída en cadena de otros corredores. También te hará salir a un ritmo para el que aún no estás preparado y acabarás pagándolo  junto con tus expectativas.

Si eres novato,  y no hay cajones asignados por marca, simplemente colócate atrás. Si corres entre 5 min/km y 6  colócate  en el último tercio. Si bajas de 5 min/km a la mitad y si bajas de 4 al final del tercio primero del pelotón. Si tu ritmo baja de 3:30 min/km plantéate, ahora sí, colocarte en segunda línea del tercio delantero. Ni más ni menos.

Cuídate, cuídanos. No por salir antes se disfruta más.

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