Cuidado con Septiembre, corredores.

Cuidado con Septiembre, corredores.

Septiembre...

     Ya llevamos dos semanas de actividad tras el verano, Club Corredores se ha puesto en marcha. Tú vuelves a retomar el pulso a los entrenamientos oficiales  o te familiarizas con ellos si eres una nueva incorporación.  Pero cuidado,  es el mes más peligroso de la temporada físicamente y uno de los más mentalmente.

     Nos apetece, llegamos motivados, abrazamos a los amigos y descubrimos a gente interesante nueva. Suelta el discursito de turno el presi y los entrenadores… y ahora…. toca entrenar… pero no salen las cosas según estaban previstas….

     Ya ni te acuerdas de que  no se para uno  a saludar en “el verde”,  del sentido en el que se calienta, de lo que era la técnica de carrera, de recargar el  pulsómetro, de no adelantar al entrenador.  No sabes si ir con el grupo que se adecua a tu nivel actual o en el de la gente que mejor te cae, total, un día es un día….

     Ocurren cosas paradójicas, en lugar de perder ese exceso de peso post vacacional, coges más. Sientes unas agujetas terribles, dejándote una  movilidad en plan Robocop. Descubres dolores y pinchazos extraños, repentinos,  en empeines, rodillas, brazos y espalda. No recuerdas sentir esa sensación de ir asfixiado y agobiado a un ritmo tan fácil nunca.

     La respuesta a todo esto, en la mayoría de los casos, la obtendremos mirando el calendario. Vuelve a ser septiembre y volvemos a cometer viejos errores, volvemos a olvidar aspectos básicos para retomar nuestro deporte con garantías de disfrute.

     Por poco o mucho que hayamos parado de correr este verano, está claro que el volumen e intensidad de los entrenamientos no han sido los mismos que los meses de invierno o primavera, pero se nos olvida, y nos quedamos expuestos a cualquier lesión justo en el momento en el que deberíamos estar fijando los objetivos y motivaciones de la temporada.

     En líneas generales subestimamos  que nuestro organismo tiene que readaptarse, que para ello es importante respetar los días de descanso  y entender, por ejemplo,  que las primeras semanas  tendremos una mayor sensación de hambre y necesidad de alimentarnos por encima de lo que acostumbramos, y que ello, unido al aumento de actividad, conllevará un aumento del tono y volumen muscular. Olvidamos que no todo es correr y no aprovechamos el mejor momento de la temporada para fortalecernos  y evitar lesiones para los siguientes meses con unas cuantas horas de gimnasio.

     Queremos rápidamente retomar el nivel de la temporada pasada y no regulamos la intensidad controlada de los primeros esfuerzos, un 500 al 70% es  no es un 500 al 90%,  un fartlek a ritmo de 10k los segundos rápidos, cuando tu marca es 45 minutos, no es ir a 3:50… ya lo será, no tengas prisa.

     Si incurrimos en todos estos errores u olvidos, las sensaciones que iremos obteniendo, así como las pequeñas lesiones o molestias, harán chocar nuestras expectativas con una realidad teñida de irreales tintes negativos y empezarán a cambiar estas para mal, y con ello nuestra motivación, compromiso  y nuestra capacidad de esforzarnos.

     Septiembre es un mes de transición, de toma de contacto, un mes para disfrutar, para sentir fluidez en los esfuerzos, y decidir qué nos va a apetecer tener en el horizonte los siguientes meses.

     No tienes que demostrarte, ni demostrar a nadie, tus capacidades, ni continuar la línea ascendente en el mismo punto que llegaste la temporada pasada.

     No olvides que sólo acaban de empezar los diez meses más bonitos de la que puede ser la mejor temporada desde que te calzaste tus primeras zapatillas de running.

By Nemo.

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